El sentido de identidad y autenticidad toman forma cuando vemos a Henya cruzar cualquier puerta del salón más común. Ella logra, ondeando su gran cabellera, atraparnos en su ritmo fusión que se inyecta en la piel del que escucha. Es arriesgado definir en una palabra o género lo que hace, porque su música, simplemente, no tiene límites.

Hablamos con la cantautora dominicana, quien recientemente fue nominada en los Premios Fox Music USA 2017 en las categorías “Mejor Intérprete de Bachata” por el tema “Hazte Sentir” y Mejor Intérprete de Vallenato por “Labios Traviesos”, ambos originales de Henya.

Además, la peculiar artista se encuentra trabajando en los estudios y, próximamente, lanzará  “Contigo No E” y una pieza “bien electro caribe” que se llama “Caribe Mío”.

¿Por qué crees que la música que haces no tiene tanto mercado en Dominicana?

Yo no creo que no tenga mercado, creo que los productores locales (los mismos de hace más de 20 años que tienen acaparadas todas las tarimas populares) y algunos programadores que trabajan con estos, sesgan las propuestas novedosas por considerarlas demasiado alternativas o fuera de su alcance crítico o su control. Entonces, no es que no tenga mercado, sino que cuenta con poco apoyo de esos engranajes de la industria, no escuchan al público, imponen criterios.

Ya no pierdo mi tiempo intentando cambiar esas posiciones, me concentro en trabajar y tengo un público cada vez mayor dentro y fuera del país.

Eres de esos talentos locales que ponen los pelos de punta a cualquiera y, en los últimos años, has alcanzado importantes nominaciones a nivel internacional, ¿qué quieres lograr con tu música?

Cada canción que escribo revela mensajes. La manera en la que interpreto el mundo que nos rodea y me pongo como conejillo de indias porque, finalmente, revelas no solo lo que piensas del mundo sino tu propia desnudez.

Es encontrar la manera socarrona de decir algunas crudas verdades que igual te tocan a ti. Le doy mucho valor a la estética de la letra y a las fusiones musicales, por lo que una no me parece más importante que la otra, se complementan.

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¿Crees que la falta de reconocimiento en premiaciones naciones se deba a la falta de categorías o al desconocimiento de tu trabajo?

Sí faltan categorías, no es que desconozcan mi trabajo, sé que conocen mi trabajo, es que no saben dónde encuadrarlo y es más cómodo quedarse en el facilísimo.

No caigo en el juego de hacer las cosas para encajar, porque muchos -que de alguna manera tienen contacto con la industria- se autodefinen productores, críticos o influencias sin tener la verdadera capacidad para ello.

El hecho de que mi música sea diferente no quiere decir que no sea comercial y eso es lo que he venido demostrando conforme pasa el tiempo.

Hablando de ello, cuéntame sobre estas dos nominaciones en los Premios Fox Music USA 2017

No son nuestras primeras nominaciones en premios internacionales y con estas nominaciones (mejor intérprete de bachata y mejor intérprete de vallenato), lo que nos sentimos es distinguidos porque, si bien no se trabaja para tener nominaciones o premios, estas son un medidor de cómo valoran la calidad de tu desempeño profesional.

El que estas nominaciones no sean locales, dice mucho; ahora bien, solo son impulsos para seguir haciendo nuestro trabajo como si no hubiera pasado nada, nunca se me sube nada a la cabeza que no sea tener nuevas ideas para implementar en mis creaciones.

Promocionas el videoclip “Amapola” junto al colombiano Yilmar Zilguero. ¿Por qué decidiste grabar este emblema de la música local?

Admito que no fue una decisión mía, sino del mismo Yilmar y el productor de los “Premios Luna” en Barranquilla. Fue algo muy nuevo para mí porque nunca hago adaptaciones y fue un reto interesante al que accedí.  Siento que realmente honramos el tema original del maestro Juan Luis Guerra. Esta hermosa adaptación la logramos con colores del vallenato, el son y la cumbia.

Varios cantautores locales que se están dejando enamorar de Colombia, ¿hay planes específicos con esa plaza?

Sí, por supuesto, viajo este año por tercera vez a Colombia y haber ido allá no fue una de mis más originales pretensiones pero, de alguna manera, tengo un público colombiano que goza de mis fusiones.
Los colombianos son gente muy única y real que tú no logras conquistar por un “boom” mediático, sino por la autenticidad que tengas como artista; ellos son muy sensibles a eso, es mi impresión.

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De ricas fusiones está rebozada tu música, ¿cuál género te negarías abordar?

No me negaría abordar ningún género o ritmo porque estaría contradiciéndome y, si de repente, uno me gusta menos que otro, solo lo vería como la oportunidad de darle otro color para llevarlo a otro nivel, a otro público. Me gustan los retos, soy una atrevida porque no tengo complejos.

Vamos perdiendo grandes de la creación dominicana, ¿crees que las nuevas generaciones mantendrán la identidad del tambor en los ritmos que produzcan?

Creo que hay un buen grupo de personas entre los mismos consumidores del género, periodistas y folcloristas que no permitirán que se pierda esa identidad y yo me incluyo entre estos.

Con el merengue pasa lo mismo que pasa con el tipo de música fusión tropical que hago, y es que los productores y programadores están sectorizados. También hay monolitos del merengue que no lo permiten evolucionar cuando nuevos intérpretes y productores musicales le dan otros colores.

Es todo un tema, hay un proceso de construcción a través de un intenso debate discursivo en el que hay muchas partes con criterios encontrados. Solo debemos recordar que todo el que innovó con el merengue, fue el que le abrió las puertas a otras latitudes, allanando el camino de sus mismos compartes que los criticaron.

Como artista, ¿qué futuro les ves a los cantautores?

El cantautor es el creador e intérprete más sentido y responsabilizado de que la canción identifique el sentir de un conglomerado, porque es el reflejo vivo de la sociedad y la canción nutre la música dándole significado, razón de ser. No es que tiene el futuro, es que es el futuro.

Estás sumergida en los estudios, ¿qué se cosecha por ahí?

Ya terminamos de grabar un hermoso tema para la Fundación Pañoleta, de la cual soy embajadora y lleva el mismo nombre. Contó con las letras de William Liriano y la musicalización, arreglos e interpretación de esta servidora junto a “El Laboratorio”.

Estamos terminando de dar los toques finales a una bachata llamada “Contigo No E” y a una pieza bien electro caribe (es una línea que trabajamos que así la denominamos) que se llama “Caribe Mío”.

Con “El laboratorio” hubo un cambio para algo más bailable, fiestera, ¿la línea seguirá ´por ahí? ¿Disco en camino?

Sí, seguiremos dando preponderancia a la parte rítmica, pero también a la parte romántica. Estamos trabajando un  nuevo EP.

Tu estilo marcado, a simple vista, se enmarca en contenidos que otros locales están apostando a hacer. Desde una Rita Indiana, un Alex Ferreira (versión bachata), un Vicente… ¿te animarías a hacer algo con ellos?

Por supuesto que sí, son buenos exponentes, tenemos nuestras diferencias estilísticas y conceptuales pero de eso se trata innovar.

Hace poco tuviste una presentación, ¿cuáles continúan la agenda?

Nos vamos para Cartagena y no dejo de ofrecer shows privados. Estamos trabajando otra presentación en Plaza España con el Ministerio de Turismo, pues las que hemos tenido en ese punto han sido muy exitosas. Siempre se van sumando a la agenda.

¿Qué crees deba de pasar para que el folclore se vuelva moda?

Insisto con lo de los criterios personalistas y prejuiciados que quieren imponer los entes que no dejan evolucionar las cosas en esta industria local como lo único bueno y válido, sesgan cualquier tipo de apertura.

Mira como en otros países sus músicas más étnicas y folclóricas los ha llevado a internacionalizarse, no temen elevar su identidad y me remito al mejor ejemplo: Colombia con su cumbia y vallenato y, recientemente, la champeta.  Aquí es folclorista el que conoce de su cultura y trata de rescatar su música; en Colombia hasta los niños en el colegio te hablan con tanto conocimiento de sus raíces como lo más natural.  Ciertamente debemos huirle a las etiquetas y a los complejos que minan nuestra identidad.

¿Cuál ha sido esa canción, que a pesar de las piedras del camino, te levanta el ánimo para encarrilarte y seguir dando la lucha?

Tengo algunas que llamo salvadoras: “Hazte Sentir”, “Mi Alma Inquieta”, “Cambiar”…

En una entrevista dijiste que lo más loco que has hecho por amor era casarte, ¿y por la música, qué ha sido lo más loco?

Contonearme, lo cual he disfrutado ¡mucho!  Pero hablando más en serio: desdoblarme cuando me he sentido emburbujada, y lo más loco ha sido “El Laboratorio”, siento que soy más yo que nunca.


Cortas:

•    ¿Con quién te gustaría tomarte un café?

Ruben Blades, Meryl Streep.

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•¿Qué cambiarías de la cultura dominicana?

Sus gestores acomplejados, los mismos de siempre, pero de la cultura en sí, nada, hay que ayudarla a evolucionar, para eso estamos los creadores.

•¿Qué canción te hubiese gustado escribir?

“Bohemian Rhapsody” de Queen

•¿Cuál no?

“Si No Me Ama” de Omega

•¿Qué representa para ti componer?

Una acción casi fisiológica que me completa.

•¿Qué significa para ti “esencia”?

Lo que no he perdido sin dejar de evolucionar como mujer y como artista: el sentido de la identidad y la autenticidad.

•¿Qué jamás te perdonarás haber hecho?

Haberle dado poder a algunas personas de permitirles minar mi espíritu en algún momento de mi vida.

•¿Un artista local que te haya marcado tu carrera?

Luis Dias, Wilfrido Vargas y Juan Luis Guerra, no sé si mi carrera, pero distintivamente en gusto sí y defiendo el trabajo de estos.

•¿Tu más grande sueño?

Estar en Broadway y mejor aún si es interpretando y bailando mi música.

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